Hay una magia especial en lo que se siente, pero no se ve, ese lugar donde la interpretación se desprende del cuerpo para refugiarse unicamente del aire. Para mí, descubrir estas historias, ha sido aprender a leer en silencio y dar vida a las sombras. Es una forma de ser y no estar, de crear un vínculo invisible pero profundo con quien escucha; esa fascinación de una voz que emerge de la nada para construir un todo.
Mi paso por Frecuencias Nocturnas ha sido el despertar de esta nueva etapa. Me ha permitido explorar un género que nunca antes había transitado, obligándome a buscar en rincones de mi voz que aún no conocía. A través del misterio y la ficción sonora, he comprendido que no hace falta la presencia física para conmover: a veces, sólo hace falta la vibración de una emoción que viaja directamente al alma, dejando una huella que permanece mucho después que el sonido se apaga.